INICIO DE CAMPAÑA ELECTORAL EN BOLIVIA Y MANEJO DE DATOS PERSONALES
Natalia A. Dalenz Lorieto
Fuente:https://es.123rf.com
A pocos meses de las próximas
elecciones, los partidos políticos precisan, urgidos, los datos de todas las
bolivianas y bolivianos para armar sus campañas electorales y beneficiarse
a sí mismos. En consecuencia, existe una situación de vulnerabilidad con
relación a la protección de los datos personales de la población en el proceso político actual que se vive debido a la escasa regulación nacional en el tema.
A través de los perfiles de las
redes sociales es posible inferir sobre los gustos y preferencias, situación
sentimental, estatus social y económico, ubicación geográfica de los votantes,
entre otros, para elaborar mensajes publicitarios adecuados a las necesidades
de la población votante.
La personalización de la publicidad
permite que los mensajes electorales tomen mayor énfasis en relación con los
aspectos que identifican al votante. Es decir, si una persona está enferma se
debe promover la mejora del sistema sanitario nacional, si se trata de
creyentes, se enfocará en un mensaje religioso, si se identifican personas
contrarias a ciertas corrientes ideológicas, como ser el feminismo, se hablará
de la aplicación de una política antifeminista, y así sucesivamente.
En los procesos electorales
nacionales los datos vienen manipulados y tratados utilizando novedosas
herramientas como ser el neuromarketing. La disciplina del neuromarketing, en el contexto político,
analiza los niveles de emoción, atención y memoria evocados por estímulos en
contexto de publicidad con el fin principal de mejorar la publicidad electoral
y manipular los procesos de decisión del ciudadano que irá votar en las urnas,
de modo que sea más fácil llegar a persuadirlo y así, obtener más votos a favor.
Principalmente, los datos
personales de los ciudadanos bolivianos se encuentran especialmente
desprotegidos en Bolivia, al no contar con una ley específica de protección de
datos personales, permitiendo que la desprotección de éste valioso capital, llegue a extremos brutales, más aún durante el periodo de transición por el que
atraviesa el país.
Sin ir muy lejos, recientemente,
se denunció la adquisición de un software ruso para hacer seguimientos y
monitoreos a distintas personalidades políticas del país, especialmente a
dirigentes opositores. A este hecho hay que sumarle lo que sucedió el año 2019,
cuando 10 especialistas rusos en manejo de redes sociales llegaron al país para
interferir en la campaña electoral y favorecer al expresidente Evo Morales.
El tratamiento de datos es tan
potencialmente lucrativo para fines económicos y/o electorales, que se necesita
una legislación que a) ofrezca mecanismos de resarcimiento y defensa firmes y
efectivos cuando surjan malas prácticas. En el caso de las campañas electorales
podría establecerse la obligación de realizar una evaluación de impacto en la
protección de datos personales cuando se realiza el tratamiento de grandes
volúmenes de datos (como ser los datos de más de 35.000 personas); y, b)
establezca sanciones más concretas que desincentiven a las empresas de
colaborar con partidos políticos.
De manera restringida, la Ley No.
018 del Órgano Electoral en Bolivia, establece la obligación de respetar el
derecho a la privacidad e identidad de las personas y otros derechos derivados,
a partir del registro civil y el padrón electoral. Sin embargo, la legislación
existente no es suficiente, en la actualidad los partidos pueden obtener los
datos de sus posibles electores y llevar a cabo campañas personalizadas sin la obligación
de contar con el consentimiento del afectado, ya que tampoco se cuenta con una
autoridad que exija dicha autorización.
Por todo lo mencionado con
anterioridad, es urgente habilitar una autoridad de control para que los
ciudadanos puedan ejercer el derecho de oposición, es decir a que en cualquier
momento el propietario de datos personales impida que su información sea objeto
de tratamiento, o la posibilidad de indicar que no se desea recibir propaganda
electoral por medios electrónicos.
Como ciudadanos, debemos aprender
a poner en duda nuestras ideas y convicciones, para entender si realmente éstas
últimas son el producto de nuestro libre albedrío o si es que estamos siendo
manipulados por el medio y el contexto político-social en que vivimos. En
tiempos de crisis es importante desarrollar un pensamiento crítico para
discernir que se adapta mejor a nuestras necesidades, como, por ejemplo,
leyendo las propuestas de los participantes políticos para comprender de manera
detallada los alcances de estas.
Por último, a falta de protección
normativa, los ciudadanos bolivianos deben, por iniciativa propia, adoptar las
medidas de prevención necesarias, para evitar que su información sea procesada
sin su consentimiento. Esta situación podría ser prevista evitando la exposición
exponencial de datos reveladores en los perfiles de sus redes sociales y
exigiendo el derecho a ser informado sobre los fines con los cuáles sus datos
serán procesados a los encargados de operar las campañas electorales.
Las opiniones expresadas en este articulo son las de la
autora, a título personal, y no representan las opiniones de otra persona,
incluidas las del estudio jurídico al que está afiliada.

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